Ha pasado un semestre desde que publiqué en Amazon un libro llamado “Es la hora de las directivas”, cuyo subtítulo dice así: “Por qué las mujeres no ascienden en la pirámide corporativa y qué hacer para conseguirlo”. El libro describe las principales causas que conducen a la actual escasez de mujeres en puestos directivos, pero de manera más importante, contiene soluciones efectivas para conseguir que este talento sea aprovechado por la empresa en todo su potencial. Es un trabajo con rigor, al estar basado en datos, investigación científica y experiencias reales de mujeres con éxito. Además, es un libro orientado a la acción y cada capítulo cuenta con un resumen inicial que permite una lectura muy rápida y certera.

Cuando lo publiqué (me costó casi un año hacerlo) hice varias presentaciones en diversos foros, muchos ellos de mujeres, otros enfocados en diversidad, y otros más neutrales. Y me gustaría compartir lo que aprendí en esos foros.

En primer lugar, sobre la audiencia: dejando los foros especializados de féminas aparte, la gran mayoría fue casi siempre mujeres, con un 20% aproximado de hombres. Y ya sabemos que esta cuestión no la arreglamos solo nosotras; necesitamos involucración de todas las partes. Creo que la forma de atraer a todos cuando se habla de esta cuestión es posicionarla como una oportunidad de maximización del talento empresarial, que es de lo que realmente se trata, evitando así que se vea como “un rollo de mujeres”.

En segundo lugar, a varias mujeres les desanimó conocer todas las barreras a las que nos enfrentamos en el lugar de trabajo. Por ejemplo, una ex VP de banca de inversión me llamó y me dijo que le había costado conciliar el sueño esa noche, tras la lectura de varios capítulos del libro. Otra, socia de una consultora de élite, me confesó que se había deprimido constatando y reconociendo los múltiples obstáculos que había sufrido a lo largo de su carrera. Otra chica dijo durante un webinar que uff, se le habían quitado las ganas de subir…Estas dificultades, relatadas en el libro, están avaladas por numerosas investigaciones, realizadas por estudiosos de eminentes universidades internacionales; análisis y encuestas de consultoras de renombre mundial; informes de potentes think tanks sobre la mujer; la experiencia de cientos de mujeres profesionales. No me parecen fácilmente discutibles. Pienso que es muy importante que conozcamos la existencia de estas dificultades, porque muy a menudo, no las reconocemos, o las despreciamos, o pasan desapercibidas, o son entendidas como avatares habituales del lugar de trabajo, y no lo son; son cuestiones que afloran primordialmente en el caso de las mujeres. Por esto, tenemos que conocer estas barreras para poder combatirlas.

En tercer lugar, durante los debates en estas presentaciones, oí de muchas mujeres jóvenes situaciones difíciles como las relatadas en el libro, y en varios casos, peor aún. Mujeres directivas a las que no llevaban a reuniones, mujeres que se sentían realmente aisladas en su oficina, mujeres que acusaban una cultura muy masculina en sus lugares de trabajo. Y destaco que se trataba de mujeres jóvenes, en sectores complicados, eso sí, pero en empresas internacionales y de buen tamaño.

En cuarto lugar, en las interacciones con la audiencia, confirmé que la forma de objetivar un problema controvertido y presentar un caso sólido son los datos, los números, la investigación científica; porque revelan una realidad que no admite discusión, conduciendo más bien a buscar las razones su existencia, a la vez que posibilita descalificar la anécdota, esa que todos tenemos en la cabeza para desarmar el razonamiento del contrario.

En quinto lugar, sobre todo en los foros más especializados en diversidad y mujer profesional, constaté que, aunque las empresas están realizando acciones, con frecuencia no ejecutan las más poderosas, porque son las que más decisión necesitan, o porque no se conocen en profundidad. Una parte muy sustancial del libro buscó incluir todas esas acciones, destacando las de mayor impacto, así como una estimación del potencial de cada una.

Es la Hora de las Directivas

Tan contenta estaba yo con mi libro, que decidí enviárselo a los máximos responsables de las grandes empresas de este país. Porque realmente pienso que cuando alguien que tiene poder de decisión lo lee, le va a llevar a la acción: su lectura no te deja impasible. Así que se lo envié a 25 CEOs y presidentes/as, de los cuales me contestaron 10. Es una ratio del 40%; a mí me parece espléndido, ¿no es así? Me contestaron agradeciéndome el envío del libro, interesándose por él, asegurando que lo leerían y confirmando el interés de su empresa en avanzar el talento de sus mujeres profesionales. Quiero nombrar aquí a estas empresas: Bankinter, Telefónica, Mahou San Miguel, Santander, Endesa, Ferrovial, BBVA, Logista, Sabadell y FCC. Y eso que no he terminado; seguiré con mi lista de envíos porque me quedan unos cuantos más.

¿Qué he aprendido entonces en definitiva de esta tournée? Que a nuestro pesar, las nuevas generaciones de mujeres siguen sufriendo diversas dificultades en el entorno corporativo que complican su ascenso; que no somos realmente conscientes de la cantidad de obstáculos a las que nos enfrentamos, pero precisamente por esto, lo logran solo unas cuantas; que penosamente sigue siendo una cuestión mayoritariamente del interés femenino; que la vía para abordar este problema es objetivarlo; que las soluciones más potentes, o no siempre se conocen o no se ponen en práctica; y que hay personas, desde luego con capacidad de decisión, que están dispuestas a hacer algo para mejorarlo.

Así que, querido lector o lectora, no puedo más que desde aquí animarte a que hojees o leas este libro; porque estoy convencida de que te puede ayudar, seas una directiva o que aspira a serlo, un aliado de la igualdad de oportunidades, o una persona que tiene verdaderamente el poder de actuar.

Adelante…

Y gracias por leerme.

Sylvia Jarabo

Managing Partner, Promising Women